el hombre paloma

bogotá, colombia

Durante mi estancia en Bogotá, todos me decían de tener mucho cuidado con mi equipo en la calle, las advertencias surgieron efecto y durante la semana que estuve caminé temeroso. Ese lunes, el día en el que para muchos todo inicia, para mi terminaba el viaje, así que antes de partir decidí ir a “La Candelaria” en busca de un libro. El taxista que me llevó quiso engañarme en ruta y precio, lo cual desató una discusión desagradable y riesgosa, nuevamente me sentí expuesto y temeroso en un país ajeno. Al terminar mi compra caminé en busca de otro transporte que me regresara al sitio donde me hospedaba para horas después volar hacia México, en ese momento tal vez no quería volver a Bogotá.

Eran cerca de las 10 de la mañana, los rayos del sol iluminaban la plancha de la plaza “Simón Bolivar”, a lo lejos observé una mancha de palomas que danzaban alrededor de un hombre. Me acerqué y lo observé detenidamente, con una bolsa de maíz en las manos, parecía acariciarlas más que alimentarlas, “vengan a mí, queridas”, las llamaba con nombres que él les había puesto, mientras ellas efectivamente reaccionaban a su llamado. Saqué la cámara sin pensarlo y comencé a tomarle algunas fotos. Al verme, se acercó a mí y me dijo como si me conociera:

“¿mexicano, cierto? acércate amigo, se ve que algo te agobia, las palomas son luz y paz, por algo son el símbolo mundial de la paz, yo vengo todos los lunes a recargarme de mi dosis para la semana”. Mientras me decía eso se paró una paloma sobre mi hombro, “¿Lo ves? Algo quiere decirte”, me dijo el hombre, “préstame tu cámara, que creo que quiere una foto contigo”, se la di y me tomó la foto con una de sus palomas (no sé en qué momento le solté mi cámara a una persona totalmente desconocida). Me la devolvió y le agradecí por las fotos. Él sonrió, se dio la media vuelta y comenzó a caminar. Se me pasaba pedirle un dato importante así que a lo lejos le pregunté “espere, ¿cómo se llama?”, regresó a verme, se quedó callado por un momento, después contestó sonriendo: “El Hombre Paloma”, siguió su camino.

Bogotá, Colombia. 2016.

Todd Clouser – guitarra/voz
Silvana Estrada – cuatro/coros
Jorge Servin – bateria

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